Amarillo Imperial Hóngzhì 弘治.- (esmalte de plomo)
El esmalte de plomo, de baja temperatura,
aparece en el norte de China a finales del periodo de los Reinos Combatientes (战国,
“Zhànguó” ca. 475–221 a.C.). Esas
piezas se cocieron alrededor de 700º y 1000º C en atmósfera reductora, y el
hierro contenido en el propio material silíceo les dio la coloración.
Posteriormente, durante la dinastía Han (汉朝,
“Hàncháo” 206 a.C.–220 d.C.), ya hay tecnología suficiente para que se popularice el amarillo de hierro en
esmaltes de plomo: superficies monocromas brillantes. Y
a esto le sigue la perfección técnica y preciosa combinación cromática de los tres colores (三彩m “sāncǎi”. Amarillo, verde y
blanco) de las dinastías Tang (唐朝, “Tángcháo” 618–907) y
Song (宋朝,
“Sòngcháo” 960–1279) que
a pesar de estar aplicados sobre cuerpos de loza son un muy importante
antepasado tecnológico del esmalte amarillo que nos vendrá más adelante.
La fábrica imperial de
Jingdezhen, en la China del Sur, sabía de sobra hacer buena cerámica, pero se
dedicaba preferentemente a los esmaltes de alta y necesitaba aprender a hacer
el esmalte de plomo que era muy bien trabajado por los talleres de la China del
Norte, de finales de la dinastía Yuan 元 (1279-1368). Los Yuan tenían un sistema de organización de
artesanos especializados y los Ming continuaron ese mismo control estatal. No
parece que haya habido una simple migración individual pero sí una movilización
orquestada por la administración imperial motivada por esa necesidad.
En el periodo Hóngwǔ (洪武 1366-1398), el primero de la época Ming (大明,1368-1644) el esmalte amarillo de baja se empieza a
trabajar en Jingdezhen gracias a la transferencia tecnológica de la China del Norte hacia la del
Sur. Y el resultado no fue una simple continuación de un esmalte tradicional
norteño sino la unión de dos tradiciones tecnológicas distintas, asimilada y
desarrollada con la extraordinaria tecnología cerámica de Jingdezhen.
Hay que tener en cuenta
que en la época Ming el amarillo
había dejado de ser un color
decorativo más y se le había cargado de significados sociales, religiosos y
políticos: representaba al emperador y su familia y era de uso exclusivo para
la corte. Por eso nos han ido apareciendo recipientes amarillos que carecen de
adornos y sin embargo son de una enorme importancia en rituales.
Durante
el periodo Chenghuá (成化 (1465-1487) de la época Ming el esmalte amarillo ya estaba muy desarrollado, pero
tuvimos que esperar hasta el periodo Hóngzhì (弘治,1488-1505, “Cooki” en
japonés) para encontrarnos con
uno de extraordinaria uniformidad de color y superficie, el Amarillo
Imperial, que es para muchos la máxima expresión de perfección
cromática.
El esmalte
amarillo (黄釉, “huángyòu”, denominación general. “Ooyuu” en
japonés) que se hizo en los talleres imperiales chinos de
Jingdezhen en la época Ming 大明 (1368-1644), es un vidriado de baja temperatura (aproximadamente 850º-900º C) con alta concentración en algún
compuesto de plomo: dependiendo de la época, recetas tradicionales en fuentes históricas
citan el minio o el plomo negro. El hierro, fundamental
en la formación de los amarillos o marrones dependiendo de su concentración y
del entorno químico, se introducía generalmente como ocre rojo o sulfato ferroso, ambos calcinados previamente.
Sabemos que con el tiempo aparecen pequeñas cantidades de antimonio y estaño
como modificadores importantes de la tonalidad, estos dos, quizás influencia de
los jesuitas que empezaron a trabajar para la corte en esas fechas. La sílice se introduce
como polvo de piedra. Todo ello en cocción oxidante de baja temperatura,
aproximadamente 850º-900º C.
Sobre una porcelana extremadamente blanca esmaltada
y cocida con un transparente de alta temperatura aplicaban una capa
relativamente delgada de esmalte amarillo. Es decir, este esmalte no está actuando
directamente sobre el cuerpo porcelánico sino sobre una superficie ya
vitrificada, mucho más limpia. Esa disposición cambia completamente el
resultado óptico porque la capa transparente, blanca y ligeramente
fría-azulada, puede corregir ópticamente la tonalidad rojiza que suele aparecer
en el amarillo férrico. Se obtiene así mucha más luminosidad y un tono más
puro. Posiblemente así es como se obtuvo el Amarillo Imperial Hóngzhì. Puede parecernos
algo verdaderamente simple, pero nos costó más de mil años llegar hasta ahí.
Los
ceramólogos chinos distinguen dos tonalidades, un poco difíciles de apreciar
para un no entrenado: el amarillo delicado (娇黄,
“jiāohuáng”, ¿aplicado por vertido? ), y el amarillo grasa de pollo (鸡油黄
“jīyóuhuáng”). Ambos son un mismo esmalte, pero como sabemos,
según el emplazamiento de la pieza en el horno, la cocción, el clima..., e
incluso el estado de ánimo del ceramista, pueden resultarnos tonalidades
distintas.
Foto de cabecera, tejados amarillos en la Ciudad Prohibida,
Beijing.
Véase en este blog las entradas: Canga Horno, Liao
Sancai, Toosansai, Cai Xiao Fang, Caitoo, Setó Ténmocu y Ténmocu Amarillo.
INCOMPLETO.-

Comentarios
Publicar un comentario