Colores vitrificables “Fěncǎi” (“Fúnsai”) 粉彩, Familia Rosa.

                                                             

Fěncǎi es la parte del grupo de técnicas que la historiografía occidental denomina Familia rosa. Fue Albert Jacquemart (1808-1875) en su “Histoire de la céramique: étude descriptive et raisonnée des poteries de tous les temps et de tous les peuples”, editado por Hachette, París, en 1873, quien estableció tipologías de acuerdo con su coloración dominante. Así él habla de Familia Rosa, Familia Verde, Familia Negra, pero estas nomenclaturas no se ajustan con las definiciones china y japonesa.

Fěncǎi en chino y Fúnsai en japonés. Su nombre se refiere a su aspecto cromático y lo podríamos traducir como colores empolvados en blanco. Se trata de tonalidades suaves y no saturadas en colores opacos, mate o semimate. Supone la continuación de los talleres oficiales del periodo Chenghuá* (成化 1465-1487. Seica en japonés. Véase la entrada Alfares Chenghuá en este blog) de la época Ming (大明 (1368-1644). Básicamente, entonces el pintor trabajaba con colores relativamente transparentes y su pincelada estaba muy condicionada por la estructura del dibujo marcada con anterioridad en azul cobalto: se limitaba a rellenar campos cromáticos. Tenía pocos colores y era necesario obtener el máximo efecto por lo que se veía obligado a organizarlos cuidadosamente.

Fěncǎi supuso una verdadera revolución en la tecnología de los esmaltes cerámicos vitrificables al incorporar métodos europeos del cloisonné inalámbrico: el ceramista introdujo en sus esmaltes el vidrio opacificado (琉璃白“liuli bai”, blanco de vidrio-blanco opaco en la bibliografía técnica. Basado en arsenato de plomo funciona como un regulador de la luminosidad y opacidad del esmalte) con el que trabajaban los talleres de esmalte sobre metal; y también introdujo el oro coloidal en el cuerpo vítreo (Andreas Cassius lo descubrió alrededor de 1670 y se implantó en China alrededor de 1720) con el que obtuvieron el color rosa característico de esta familia. Con este “liuli bai” no solamente pintan de blanco; sobre su superficie ya seca también pueden aplicar colores, y además lo pueden utilizar como una especie de aglutinante que les permite hacer trazos, obtener mezclas, gradaciones, superposiciones, transparencias, sombras …, en fin, les permite modelar, dar volumen con el color, y obtener una paleta espectacular de tonalidades. Con la pasta de estos vitrificables, densa y opaca, trabajan de una forma que nos recuerda al óleo. Al contrario que en Chenghuá, con Fěncǎi el ceramista no tiene que preocuparse por la falta de colores, sino en cómo trabajar con tantísimos sin perder la delicadeza, organizando transiciones perfectas.

Además, para colorear de azul los vitrificables se usó una mezcla de cobalto chino con otro europeo, éste más puro cromáticamente porque contenía poco manganeso, y era rico en níquel, zinc, arsénico y bismuto, en porcentajes muy próximos al cobalto que se obtenía en Alemania, en los Montes Metálicos de Erzgebirge. Sin embargo, para el azul bajo cubierta se continuó utilizando el cobalto chino. Los chinos aprendieron las nuevas técnicas pero no abandonaron las suyas tradicionales, las transformaron.

Y todo esto pasó porque el emperador Kangxi (康煕 1662-1722) de la época Qing (清 quizás 1662-1912) fomentó el desarrollo de los talleres de pintura sobre metal y solicitó los servicios y conocimientos de artesanos extranjeros. Posiblemente fue entonces cuando el vidrio opacificado y el oro coloidal dieron el salto a la cerámica, resultando en una nueva tecnología, ni china ni europea: puro mestizaje.

El descubrimiento y experimentación fue a finales del periodo Kangxi; posiblemente tuvo lugar en los Talleres de esmaltes del palacio de Beijing (en una entrada anterior los hemos nombrado Coguetsuken pero investigaciones recientes dan por más correcto el nombre Fàlángzuò 珐琅作 que podríamos traducir como Taller de esmaltes), muy dados a la experimentación tecnológica y artística. Y después, al comienzo del periodo Yongzheng (雍正,1723-1735) se transmitió a los talleres estatales de Jingdezhen donde se perfeccionó con su producción a gran escala. Beijing y Jingdezhen eran dos centros con funciones diferentes y está claro que entre ellos hubo una muy buena conexión tecnológica dirigida totalmente por los emperadores.

El resultado en Yongzheng es dibujos de flores y aves, con grandes espacios en blanco perfectamente definidos, sobre piezas pequeñas de formas refinadas y elegantemente simples. Pero llegados al periodo del emperador Qianlong (乾隆,1736-1793) esta simplicidad desaparece, lo cambia todo. A él le gusta la complejidad, las formas extraordinarias, la técnica sorprendente, los efectos ópticos, los dorados, los fondos coloreados y más diversidad de motivos decorativos. Y sobre todo quiere virtuosismo a flor de piel, que se vea.

El Fěncǎi, una mezcla entre tradición china (pintura y literatura), tecnología imperial Qing (talleres que experimentan con nuevos materiales) y europea (nuevas técnicas con arsénico y precipitado de oro) aparece en un ambiente cultural nuevo donde los jesuitas vienen teniendo un papel importante como introductores de nuevas técnicas. En esa época eran varios los misioneros que trabajaban para la corte Qing: Giuseppe Castiglione (pintor. Italiano), Mateo Ricci (matemático y cartógrafo. Italiano), François Xavier d'Entrecolles (finísimo observador. Francés) y Johann Kilian Stumpf (construyó hornos de fundición de vidrio e impartió instrucciones de técnicas metalúrgicas. Dirigió la elaboración de un nuevo calendario. Alemán)

Se puede ampliar información en las entradas Falangcai, Coguetsuken, Qianlong, Guioquishoo, Zoo Oo Zen y Tooei, que os irán sugiriendo otras.                                                             

Detalle de la pieza de cabecera. Periodo Yongzheng, talleres Jingdezhen. Colores vitrificables aplicados con pincel, excepto el rojo del melocotón que se aplicó soplando el esmalte. El melocotonero ha sido considerado durante mucho tiempo sagrado en China, hasta el extremo de que con su madera se fabricaba amuletos protectores. Y su fruto representa la longevidad. Sus flores son símbolo de primavera temprana y renovación. Fotografía de Christie's.
                                                                         
Detalle de la pieza anterior. En esta decoración una rama continuada se prolonga de una superficie de la pieza a la otra, es decir, parece que entra en el cuenco y reaparece en su interior. Es un fragmento de un árbol, que no tiene principio ni fin, perfectamente adaptado  a la forma del recipiente. Un trampantojo o "trompe lòeil" en toda regla que parece querer consolidar visualmente la idea de permanencia del imperio. Esta técnica de decoración ya aparece en piezas del periodo Kangxi, pero en Qianlong se populariza.
                                                              
Detalle de la pieza anterior. Los cinco murciélagos rojos son uno de los motivos más representados en la cerámica china y aluden a las Cinco Bendiciones: longevidad, salud, riqueza, amor por la virtud y una muerte pacífica: algo parecido a "nos ha llegado la felicidad". 
                                                                         
Juguetones murciélagos.
                                                                      
Detalle de la pieza anterior.
                                                                         
Botella esfera celeste por su semejanza con un planeta. Esta forma apareció por primera vez en la época Ming durante los periodos Yongle (1403-1424, Éiracu) y Xuande (1426-1435, Séntocu), y se popularizó en la dinastía Qing. En el periodo Yongzheng de esa dinastía se representaban 8 melocotones, que pasaron a ser 9 en el periodo Qianlong. Esta pieza, de los alfares estatales de Yongzheng, mide 50,6 cm. de altura, boca 11,9 y base 17,7 cm.
                                                                 
Como la pieza anterior, Botella esfera celeste, pero esta vez del periodo Qianlong, época Qing, con nueve melocotones. Altura 51,1   diámetro 37,5   boca 11,7   base 17,8 cm. Comparadlo con las medidas del anterior. Colección The Met, Nueva York.
                                                                     
Detalle de la pieza anterior.
                                                                         
Detalle de la pieza anterior.
                                                                   
Detalle de la pieza anterior. Hecho en el Periodo Qianlong de la Gran época Qing.
                                                                       
Periodo Yongzheng de la época Qing. Colección del Museo Nacional de Tookyoo. Peonías, la flor de la riqueza y el prestigio.
                                                                      
Portapinceles. Problablemente periodo Qianlong, época Qing. Talleres de Jingdezhen. Niños en un jardín, delante de una valla, jugando a "karak", formando una pequeña representación teatral convertida en símbolo de prosperidad, paz y felicidad. En la pintura de niños de este periodo son habituales las figuras en movimiento, cabezas grandes en relación con su cuerpo, redondeadas, y ojos y cejas reducidos a líneas. Es un motivo que se trabajó bastante en ese tiempo. Colección del Museo Nacional de Tookyoo.
                                                                     
En las piezas 
Fěncǎi el fondo es generalmente blanco, pero también dentro de la Familia Rosa encontramos este grupo de las llamadas "jiācǎi". Su fondo está totalmente recubierto de un esmalte con color, lo que produce una relación cromática peculiar que obliga al ceramista a un replanteamiento general para poder disponer sobre ese fondo dibujos de flores, hojas, insectos, aves, en colores contrastantes. Fue durante el periodo Qianlong cuando alcanzó su máxima expresión. Colección del Museo Nacional de Tookyoo. Altura 30,1  cm. 
                                                                             
Detalle de la pieza anterior.
                                                                     
Jiācǎi. Periodo Qianlong. Botella calada, con dos asas y dibujos de enredadera. Talleres de Jingdezhen. Altura 45  boca 11,4  base 15,8 cm. Colección del Museo Nacional de Tookyoo.  
                                                                               
Periodo Yongzheng. Talleres de Jingdezheng. Cuenco con dibujo de dos amapolas. Altura 4  boca 9,3 cm. Colección The British Museum.


Joaquín Mira ..., y la colaboración de Nagátsuká Kúmiko 長塚久美子. 

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