Dattai 脱胎, La Renacida, Porcelana cáscara de huevo (Jácuyi)
Con esta entrada continuamos la información sobre
la Porcelana Blanco Dulce, vista anteriormente. Esta vez nos ocupamos de la llamada en castellano Porcelana
cáscara de huevo, traducción directa del inglés “egg-shell
porcelain”. “Dattai” es su
nombre japonés y “tuōtāi”, chino.
Por los canyis de su nombre, 脱胎, veamos por dónde van los tiros: el
primero significa quitar-desprender, y el segundo cuerpo. No es
un simple término técnico y viene
del gusto de las dinastías Ming 大明 (1368-1644)
y Qing 大淸 (1644-1912) por un lenguaje taoísta culto. Como
expresión metafórica cargada de cosmología, “dattai” se refiere a un proceso
de renacimiento o transformación personal, profundo cambio de
estructura esencial. Es
un concepto que existe en chino como mínimo desde la época Song
(960-1279) y aparece en textos literarios
clásicos, filosóficos y médicos (por ejemplo, Charlas nocturnas del Estudio Frío “Lengzhai
Yehua” 冷斋夜话, siglo XIII.
Memorias y apuntes variados del monje budista y literato Shì Huìhóng 释惠洪 ). Pasó luego
a la poesía y el arte. Y finalmente se integró en el vocabulario cerámico.
Son piezas que dan la sensación de que toda la
pasta de su cuerpo se ha desprendido, ha escapado, y ha adquirido una
nueva presencia. Retorneando, la pared interior de la pieza la han reducido
tanto que, al trasluz, se ve la silueta del otro lado; es como si solo le
quedara una muy delgada capa de esmalte, acentuada por los dibujos con punta
seca que solo se ven a contraluz. Y claro, son piezas que pesan poquísimo: se ha
pretendido la ligereza como virtud estética, algo que ha conseguido
desprenderse de su soporte material, que ha renacido. A esta
cerámica muchos textos chinos la nombran Renacida.
Según el grosor de las paredes y la capa del
esmalte encontramos dos grupos: semidattai (半脱胎 bàn-tuōtāi en chino; handattai en japonés (mitad+dattai) y auténticodattai
(zhēn-tuōtāi 真脱胎 en chino; shindattai en japonés (verdadero+dattai).
El primero se hizo en los talleres
imperiales Jingdezhen durante el periodo Yongle (永樂
1403–1424, tercer emperador Ming.
Se le cita en varias entradas, por ejemplo: “Dibujos azul cobalto Yongle”).
Ya hacía tiempo que venían perfeccionando métodos de lavado-filtrado
múltiple del caolín lo que les permitía menos impurezas: pastas más blancas, y más
suaves. Trabajaban con una porcelana formada por 30-35% de caolín, 45-50% de una
arcilla local blanca y 20-25% de “petuntse” (“peytontsu”,
también llamada piedra porcelana. Véanse las entradas Jácuyi y Porcelana
Blanco Dulce). Tenían cierto gusto por el riesgo técnico extremo, y con
el tiempo llegaron a la porcelana ultrafina semidattai lo que
supuso una gran revolución: piezas muy ligeras aunque todavía de
estructura fuerte porque su cuerpo conserva una mínima cantidad de
pasta. Aún así, paredes extremadamente delgadas, de 1,2 a 1,8 mm que
conseguían ajustando la plasticidad de la pasta, no por un retorneado máximo, y
aunque delgadas no son tan translúcidas como el auténtico dattai.
Yongle quizás priorizaba la simetría y blancura sobre la extrema delgadez, o es
que su técnica estaba dando todo lo que podía. Pequeños cuencos para rituales,
“sacázuquí” (cuenco para
tomar saké), tazas para té, figuras religiosas. Su esmalte está
formado con ceniza y “peytontsu”, y pasta y esmalte tienen sus componentes
principales cristalizados. El grosor del esmalte es de 0,10 a 0,18 mm,
muy vítreo, denso muy limpio, luminoso, blanco lechoso ligerísimamente
azulado. Cocido entre 1.300–1.350 °C en hornos de leña,
con una atmósfera suavemente reductora. Los equivalentes modernos de su fórmula
podrían ser:
Caolín 20
Ceniza de paja (fundente cálcico) 8
Ceniza de leña (K2O) 2
Para conseguir el dattai
auténtico, el de solo el esmalte, hubimos de esperar hasta el noveno
emperador Ming, Chenghuá 成化 (1465-1487), cuando en Jingdezhen acabaron de
perfeccionar las técnicas de Yongle y alcanzaron su propio apogeo tecnológico. Aún
así, se arriesgan técnicamente: paredes todavía más
delgadas: 0,35–1,0 mm pero de espesor ligeramente irregular.
Algunas casi de 0,3 mm, prácticamente
como cáscara de huevo, hasta el punto
de que sólo se aprecia la capa vítrea, una hazaña
artesanal. Esta extrema delgadez la consiguen con un repetido retorneado
interior y un altísimo control de la plasticidad y humedad de la pasta. La
pasta era mucho más plástica, vítrea y translúcida que la de Yongle porque
mejoraron la decantación, aumentaron la proporción de vitrificantes, y
eliminaron todavía más las impurezas férricas. Podría ser algo parecido a: 20–25% de caolín, 50-60% de
“petuntse” y arcilla blanca local 15-20%. De sonido ligeramente metálico. Y un
esmalte todavía mejor, muy blando, de superficie sedosa, con aspecto húmedo, y aunque
a veces inestable y poco homogéneo te llega a emocionar. Cuando hay decoración
los motivos son pequeños, colores suaves y delicados. Cocían en cajas
refractarias más pequeñas y mejor selladas. Los equivalentes modernos de su
fórmula podrían ser:
Sílice 65
Caolín 22
Ceniza
vegetal mixta 10
Ceniza
de bambú (rica en K2O) 3
Pero los costes de producción de la cerámica
dattai eran altísimos. Hacía falta torneros muy especializados. Requería tiempo
conseguir los espesores tan finos. Y el índice de roturas en el horno era muy
alto. La puntilla la dieron los colores vitrificables y los esmaltes
decorativos: durante los periodos Hongzhi (弘治.1470-1505. Noveno hijo de Chenghuá) y Zhengde 正徳 (1491-1521. Hijo mayor de Hongzhi. Borrachín
y auténtico gilipollas) cambian
los gustos de la corte. El
dattai deja de ser una prioridad estética. Ya no quieren piezas
tan frágiles, dejan de trabajarlas y con el tiempo se pierden las técnicas. La
economía del país andaba desestabilizada. Además, los hornos imperiales hacía
tiempo que no solo necesitaban una reorganización completa, sino también una
nueva estética que supiera apreciar la perfección técnica y volver al
virtuosismo que anteriormente había encabezado nuevas búsquedas. Por si esto
fuera poco, se les habían ido cerrando varias rutas de suministro del caolín. Y
entre 1490 y 1500 el dattai
auténtico
desaparece prácticamente.
En el periodo Wanli 万暦 (04-09-1563/18-08-1620. XIV Emperador Ming, reinó desde 1572
hasta 1620) hay un
ceramista llamado He Chaozong
(呉昊十九.Lo veremos más
adelante). Consigue un buen
semidattai que hace renacer esta técnica: y aparecen piezas delgadas, con mayor
variedad de formas, pero materiales menos refinados y esmaltes algo
amarillentos. Los talleres imperiales y
los privados ya habían vuelto a trabajar buscando la excelencia. La economía estaba
de nuevo encarrilada y se normalizan los suministros. Se recuperan técnicas
perdidas. Y los tornos son verdaderamente rápidos. El inicio del comercio
interior y exterior ha dado paso a una nueva clase social ávida de manifestar
su buen gusto y presumir de ingresos. El dattai va poco a poco haciéndose
técnicamente perfecto y llegados a principios de la época Qing 大淸
(1644 1912), periodo Yongzheng 雍正 (1723-1735), surge el que ceramólogos modernos llaman dattai
absoluto (脱胎绝品), heredero de Chenghuá aunque
técnicamente distinto: paredes 0.3–0.5 mm de espesor muy regular, dureza mayor
por su excelente caolín (más lavado y mejor
decantado) y por tanto menor deformación. Impresionante (no emocionante) esmalte transparente todavía
más duro y uniforme. Sonido cristalino. Formas estandarizadas, predominio
decorativo con colores vitrificables o azul cobalto y blanco. Hornos más
estables. Y con el apoyo de una ingeniería cerámica avanzada, perfecta, se desarrolla
un trabajo más seriado, desaparece el gusto por el riesgo técnico, disminuye el
nivel artesano y no se alcanza la pureza ni la poética de Chenghuá.
Hay muy poca información sobre las herramientas
que se empleaban para el retorneado en Yongle y Chenghuá. El texto
histórico Anotaciones sobre los Hornos del Sur (“Nanyao biji”, 南窯筆記, se desconoce nombre del autor que quizás vivió en Jingdezhen,
escrito en la época Qing 清,1662-1911,
posiblemente en el periodo Qianlong 乾隆帝, 1735-1796, quinto emperador Qing. Circuló
como manuscrito y su primera publicación fue en 1911. Trata sobre la
fabricación de la porcelana: materias primas, técnicas, proceso de producción,
hornos y sus formas) se refiere a herramientas
de bambú y metal que se empleaban para el retorneado en Yongle y Chenghuá. Las
marcas internas en las piezas son, de momento, la prueba para distinguirlas.
Yongle solo emplea las de hierro para retornear la base. El interior de la
pieza lo hace con herramientas de bambú: menos vibraciones, dejan marcas menos
profundas, no ensucian la pasta y además absorben humedad. En realidad Yongle
afeitaba capa por capa en un retorneado muy elaborado. Para calcular el grosor
de la pared durante el proceso dejaban caer una pequeña gota de agua sobre la
pieza y sacaban conclusiones según la velocidad de absorción de la pasta.
Chenghuá utiliza el bambú y la madera para el adelgazamiento y metales poco
agresivos para el refinado que dejan marcas suaves, redondeadas, poco
profundas. Y el contraluz para ir viendo el grosor de la pared. Yongzheng, con
el hierro templado obtiene mejores cuchillas, parece que es lo único que
utiliza y les quedan marcas más continuas, a veces perceptibles al tacto.
Es fácil comprender por qué retorneaban la pared
interior. En la práctica, desde el exterior, habría sido más arriesgado.
Además, el exterior debía permanecer espontáneo, con el perfil continuo
obtenido en el torneado inicial. Un retorneado exterior perdería la pureza de
su línea, aparecerían ondulaciones y el esmalte transparente, que fluye,
evidenciaría cualquier error. La finalidad de la técnica dattai es formar de la
manera mas natural un juego de luces en la superficie de la pieza, y para eso
es necesario un espesor uniforme, una línea externa definida y un esmalte que
no la interrumpa.
Véanse las entradas: Tei alfares, Quínsari hornos, Cerámica Joseon, Ínchin, Guioquishoo, Jarrón de Luna llena, Porcelana Blanco dulce y Jácuyi.
Joaquín Mira..., y la inestimable colaboración de Dª. Kúmiko Nagátsuká 長塚久美子.



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